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12/07/2010
A la espera de un debate leal
Si yo fuera holandés, país con el que tengo unos lazos personales muy fuertes y que me encanta, no estaría muy orgulloso del papel que hicieron sus jugadores en la final de ayer. ¿Qué queréis que os diga? Esto del fútbol es muy subjetivo, pero yo, al menos, vi dos equipos: uno, el de azul (normalmente de rojo), que quería jugar al fútbol con honestidad y otro, el de naranja, que utilizó los peores recursos para que no se jugara al fútbol: violencia injustificada, protestas al árbitro, provocaciones… Lo repito, de ser holandés hoy no estaría muy orgulloso de lo que hicieron mis jugadores en el terreno de juego.
En la vida uno puede plantearse las metas que quiera, pero los medios empleados para llegar a ese fin soñado son tan importantes como el objetivo en sí. En política, pasa lo mismo: a mí no me vale todo y lo resumo en una frase de Rosa Díez, dicha en su perfil de Facebook: en política, las formas son esenciales.
Nunca he echado en cara a la ministra Jiménez que plantee el debate sobre la conveniencia o inconveniencia de prohibir totalmente fumar en todas partes. Es la ministra de Sanidad y considera que su obligación es poner la prohibición sobre la mesa. De acuerdo. Es legítimo. Lo acepto. Discutamos:
¿Es útil y necesario prohibir más o se puede confiar en que la gente es capaz de emplear la tolerancia y el respeto para convivir en paz?
¿Es la prohibición la solución de los problemas que hay en España alrededor de un cigarrillo o es mejor educar y concienciar aunque la recompensa tarde más en llegar?
¿Hay espacio o no para todos en hostelería y cómo se puede conseguir mejor que nadie tenga que irse a su casa o a la calle?
¿Se cumple la ley del 2006 o no? ¿Hay que hacer más hincapié en su cumplimiento o no es necesario? ¿Hará una prohibición más férrea que el cumplimiento sea mayor?
¿Y el impacto en la economía de la prohibición: será cierto o no?
Hablemos de todo, de dónde salen los datos falsos que ha repartido el ministerio entre los medios de comunicación y los portavoces de los grupos parlamentarios; hablemos también de los asesores del ministerio de Sanidad y del conflicto de intereses que existe alrededor de este asunto.
Pero el ministerio no quiere hablar de nada. Se está dedicando a dar patadas en el pecho a los que queremos un debate leal sobre la prohibición, intenta ganar el partido haciendo trampas, apagando las luces del estadio, insultando al contrario, mintiendo al árbitro (que son ustedes)… La ministra no quiere ese debate leal, no quiere jugar el partido, porque, en el fondo, sabe que si sale al campo a plantear un debate leal, pierde.
Ayer se hizo justicia, por fin. Ganó quien lo mereció, quien salió al campo a jugar, y el gol de Iniesta exorcizó la impotencia que sentimos con el codazo de Tassotti a Luis Enrique en el Mundial del 94 en Estados Unidos y con el robo de Gamal Gandur en el Mundial del 2002 en Corea del Sur contra los anfitriones. Podéis rehuir el debate, podéis insultar, despreciar los argumentos que estamos planteando en este proceso, podéis recurrir a las triquiñuelas, protestas y mentiras que queráis, pero ni Corea del Sur ganó su mundial, ni Italia ganó el del 94: en ambas ocasiones fue Brasil el campeón.
El Mundial de Sudáfrica lo han ganado los buenos, los que salieron a jugar, y yo estoy convencido de que en este proceso de prohibición total, también vamos a ganar los buenos, los que abogamos por los espacios para todos, pero como nos enfrentamos a un rival maquiavélico, que cree que el fin justifica los medios y que está dispuesto a todo, por si acaso, si al final ganan los Tassotis y se culmina la injusticia , ahí le dejo, ministra, la perla completa de Unamuno a Millán Astray en 1936:
"Venceréis pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque convencer significa persuadir".
Javier Blanco Urgoiti
Portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia
