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31/03/2011
A vueltas con Sabina
La ley antitabaco, entre otros defectos graves de forma, vulnera el principio de proporcionalidad de la sanción que dicta que la multa debe estar siempre en consonancia con la gravedad de la falta.
La cierto es que Joaquín Sabina nos ha hecho un favor. Probablemente no haya siquiera premeditación, aunque sí un poco de alevosía; casi con toda seguridad que fue un gesto espontáneo: vio el cenicero, entendió que le dejaban fumar y fumó. Cometió ese horrible crimen.
A nosotros nos ha hecho un favor, porque todo lo que sea echarle un leño al fuego del debate prende más la mecha que estamos encendiendo, poco a poco, y juega a nuestro favor en la pelea contra la normalización de la ley.
No es que estemos de acuerdo con la postura de Sabina: si está prohibido, no se fuma (pero se protesta), pero la anécdota nos favorece y eso hay que reconocerlo, aunque nos habría venido mucho mejor hace un año.
Estuvimos buscando, a pelo, sin ningún apoyo de ninguna agencia (no como otros y no señalo a nadie), a gente popular que sintiera simpatía por la causa de los fumadores… No estaban. No se mojaban. ¿Qué le vamos a hacer? Muchos famosos apoyan una causa en función de lo que esa causa aporta a su imagen y no al revés, como debería ser.
A pesar de eso, conseguimos a Quique San Francisco, a Luis Tosar, a Carlos Herrera, a Agustín González, Paola Dominguín, Alex de la Iglesia… Los tenéis a todos en la sección de vídeos. No se trataba de que sacaran los pies del tiesto, de que dijeran que son fumadores (casi todos lo son), sino de que defendieran derechos para todos, libertad de opción, prohibido prohibir, educación, respeto, tolerancia, convivencia…
Entonces, nos habría venido de lujo la frase de Sabina “El Estado interviene demasiado en las vidas de la gente”. Y en esto, nada tiene que ver la política. Así que Joaquín Sabina se sienta ante la prensa en el Sheraton de Montevideo, ve un cenicero (¿lo pidió él previamente?) y le pareció una descortesía no usarlo. La respuesta del gobierno uruguayo pasa por no atreverse a multar a quien vulnera la ley de verdad, que es el cantante, con la excusa de que “no multan a adictos”. ¡Qué falsedad! No multan a adictos pero les cobran el 80% de la cajetilla en impuestos.
Eso sí, al hotel 11.000 dólares de multa… ¡11.000 dólares! Estamos locos. No os creáis que esto es así sólo en Uruguay. Las multas en España pueden llegar a los 600.000 euros, hasta el punto de que uno puede pensar que uno de los delitos más graves que hay, hoy por hoy, en nuestro país es vulnerar la ley antitabaco. Existe un principio de proporcionalidad de la sanción en nuestro ordenamiento jurídico que exige que las multas sean siempre proporcionales a las faltas cometidas: lo que no puede ser es que salga más barato conducir bajo los efectos del alcohol que permitir que Santiago Carrillo se eche un cigarrillo en televisión.
Y, por cierto, Sabina no solo se fumó un cigarrillo: también se tomó una cerveza.
Javier Blanco Urgoiti + D, portavoz de Fumadores por la Tolerancia
