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01/07/2010
Alergia a las palabras
Entonces subió al poyete el diputado Llamazares, Gaspar Llamazares, médico, y dio su voto favorable a la toma en consideración de la reforma de la Ley 28/2005 de Medidas Sanitarias contra el Tabaquismo y lo hizo porque… Atención… Contengan la risa que Llamazares es un tío serio: Votó a favor porque negó que fuera una medida prohibicionista. ¡DIJO QUE NO ES UNA MEDIDA PROHIBICIONISTA!
Ya saben que a Gaspar Llamazares la palabra prohibición le da alergia. No puede con ella. Es decirla y le salen ronchas y habones. Por eso, cuando presentaron su apoyo a la tramitación de la reforma de la ley en el Ministerio de Sanidad, antes de esa escena tan tierna en la que sale cuchicheando con Rodrigo Córdoba, portavoz del CNPT, Llamazares dijo que, incluso, era partidario de ir más allá: quiere “racionalizar” el uso del tabaco en parques, puertas de hospitales, puertas de aeropuertos… ¡Racionalizar!
Conste que Llamazares no apoya la “prohibición” de fumar en hostelería, sino su “racionalización”. Uno, que tiene memoria, recuerda cuando IU presentó en el congreso una proposición no de ley, precisamente, para “desracionalizar” el consumo de marihuana en espacios públicos, y lo encuentro irrisorio, oportunista, lamentable… En fin, añadan ustedes los adjetivos. No voy a dar mi opinión sobre el consumo de marihuana y su “desracionalización” (aunque la tengo, pero es mía, no del Club), pero la iniciativa de IU, que caducó, nos da lugar a una enorme paradoja:
Llamazares no quiere que los papás y las mamás fumen tabaco, cuando están en el parque con sus niños y niñas, pero ese porrito que rule, que da alegría. A esto se le llama oportunismo político. Lo guay es estar a favor de la legalización de la marihuana y sus votantes eso lo apoyan y lo comprenden, pero como no van a entender que su partido esté a favor de la prohibición total de fumar en todas partes, y plus ultra, entonces donde dice “prohibido”, dígase “racionalizado”.
No le echen la culpa a él sólo. Son muchos los que se han metido en ese laberinto idiomático que es la corrección política y ya tienen miedo a llamar a muchas cosas por su nombre, no vaya a ser que le interpreten mal.
Llamazares, como tiene tanta alergia a la palabra prohibición y sus desinencias, se leyó el borrador de la reforma y, de forma inconsciente, donde decía “prohibido”, él veía “racionalizado” y así muchas veces porque si hay una palabra que se repite en la Ley 28/2005 y en la proposición que pretende reformarla y que él apoya es “PROHIBIDO”… Perdón “Prohibido fumar”.
Pero Llamazares, en el poyete, dijo algo más, algo increíble. Acusó, sin venir a cuento de nada, a las compañías tabaqueras de haber “reorientado su publicidad hacia los jóvenes y las mujeres”. Es el tinte definitivo que necesitaba su discurso para ambientar la “racionalización” en un contexto de cruzada, cruzada por la salud, cruzada contra el tabaco y ya sabemos que para que una cruzada funcione hay que buscarse un Saladino, un hereje, un sarraceno felón que haga necesaria la intervención del Estado. Está bien, Gaspar Corazón de León, pero, que yo sepa, la publicidad del tabaco está totalmente “racionalizada” desde 2006. ¿De qué publicidad habla?
Javier Blanco Urgoiti
Portavoz
