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29/03/2010
Asturias tampoco quiere la prohibición
Según vamos dando vueltas por España, presentando la Encuesta Tolerancia y Cortesía 2010, vamos descubriendo que no es cierto, como dice la ministra Jiménez, que los españoles estemos mayoritariamente a favor de la prohibición total de fumar en hostelería. No es así y si a la ministra los propios datos del Ministerio de Sanidad no le valen, esperemos que escuche los datos que maneja el Club de Fumadores por la Tolerancia.
Insisto en que es un estudio independiente, elaborado por Clau Consultors, con cerca de 2000 entrevistas telefónicas y que sus resultados son muy parecidos a los de la Encuesta Nacional de Salud que elabora el ministerio, cuyos datos se pueden visitar en la propia web del ministerio. La muestra de la encuesta es representativa, además, de la realidad española: el 28% de los encuestados son fumadores, el 44% no ha fumado nunca y el resto, ex fumadores. Quiero decir que no es un estudio hecho para ver lo que piensan los fumadores, sino para medir, precisamente, cómo es la convivencia entre quienes fuman y quienes no y valorar su opinión sobre las amenazas de prohibición.
Ayer estuvimos en Asturias contando que el 86% de los asturianos considera que los fumadores tenemos derecho a un espacio donde poder fumar, y no se refieren a la calle, sino a un espacio interior, cubierto y a refugio de inviernos como el que acabamos de pasar. El estudio arroja datos, que varían en porcentaje, pero que nos dicen lo mismo en la misma dirección: oposición a la prohibición total de fumar en hostelería. Uno bastante significativo es que prácticamente el 70% de los asturianos, fumadores y no fumadores, está a favor de espacios para fumadores en hostelería, algo que, con la ley actual, ya se da, puesto que garantiza un 60% de la superficie de atención al público libre de humos. Cuando preguntamos a los asturianos si la ley se debe dejar como está, endurecer o suavizar, el 55% cree que está bien así o que, incluso, debería moderarse la prohibición. Es lógico. Hay lugares en los que hoy está prohibido fumar, como los centros de trabajo o los trenes, en los que la habilitación de un espacio para fumadores no vulnera en absoluto el derecho de ningún no fumador. Este tipo de prohibiciones son las que la gente no comprende. Defender el derecho del no fumador está muy bien, pero no a costa de la libertad del fumador, cuando ambas cosas son compatibles.
En este sentido, ha llamado mucho la atención la propuesta delirante hecha por una sociedad médica británica, que ha pedido al gobierno de Gordon Brown que se prohíba fumar en los coches. Mucho cuidado con esto, porque si bien es lícito que un Estado regule (no prohíba) la convivencia en espacios públicos, resulta altamente peligroso que se inmiscuya en un espacio meramente privado.
Pero de esto, ya hablaremos el lunes.
Javier Blanco Urgoiti
Portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia
