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18/02/2010
Decálogo del mal fumador
1.- Fuma un cigarrillo tras otro. Así no obtienes sabor de ninguno.
2.- Fuma en ayunas.
Para demostrar a tu estómago que no lo aprecias en absoluto.
3.- Fuma mientras estás comiendo.
Así la ensalada tendrá gusto a tabaco y el tabaco un deje profundo a vinagre.
4.- Enciende un cigarrillo, aspira tres veces y apágalo.
Espera unos minutos y enciéndelo otra vez. Lograrás un cigarrillo con sabor a cualquier cosa , menos a buen cigarrillo.
5.- Nunca dejes de fumar un cigarrillo cuando esté por la mitad.
Sigue, así comenzará a quemar lo que filtró el mismo tabaco.
6.- No te preocupes por los demás.
Si les molesta el humo, ¿quién les mandó ponerse a tu lado?
7.- Deja que el cigarrillo se consuma muy hasta el final.
Así el humo saldrá bien caliente, achicharrándote bien el paladar, la lengua o los labios y, por supuesto, los dedos. Puedes ayudarte haciendo muchas aspiraciones seguidas, preferentemente muy profundas y sin que se escape nada (pero nada de nada) de humo al aspirar.
8.- Cuando fumes en el bosque o en la playa, tira la colilla al suelo de cualquier manera.
Tal vez, además de fumador empedernido y guarro, logres convertirte en incendiario.
9.- Fuma mucho haciendo ejercicios físicos.
Si quieres convertirte en un perfecto pésimo fumador, corre mil metros o da largos paseos, de varios kilómetros, sobre una bicicleta fumando un cigarrillo.
10.- Y termina el día siendo consecuente.
Con un cigarrillo en los labios, dormido. Tal vez logres quemar la cama. O a tu pareja. O a ti mismo.
