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Ante la nueva ley antitabaco que no permitirá fumar en ningún espacio público: PROHIBIDO PROHIBIR

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19/02/2010

Desventajas de viajar en tren

Desventajas de viajar en tren

El jueves pasado me lo hice de tren de la bruja, un pasaje de terror que dura las cuatro interminables horas, convexas, frías, aisladas, insomnes, doloridas, incómodas y abstemias que unen Madrid, Albacete y Valencia en el Alaris. Y las cuatro de vuelta, claro. Desde las 6:30 de la mañana hasta las 18:30 de la tarde, me chupé ocho horas de tren chuchú. -- ¿Te pongo en turista? -me dijo Carmen, de Excelsior (la agencia) cuando estaba sacando los billetes. -- De acuerdo -contesté- pero que sea sueca.

El landismo que me puede. Viva Alfredo Landa, coñññño. Carmen se debió de equivocar de asiento porque me puso en turista, sí, pero de Albacete, con barba de tres días y un olor a sobaco mareante. Yo no sé si es mala suerte o estadística. Sin duda, tocamos a más cerdos que turistas suecas por cabeza pero es que ésta no es la primera vez que me quejo del profundo olor a  de tigre de mi compañero de banquillo y nunca, nunca, nunca me ha tocado la turista sueca.

En el exiguo asiento del vagón de segunda del Alaris que, en verdad, es de tercera porque resulta un auténtico vericueto para el recto, un borraceros, compartí trayecto Madrid-Albacete, hombro con hombro con el abominable hombre de La Mancha (de grasa).

Y todo este rato sin fumar. Desagradable, es poco.

Detrás de mí, un señor contumaz parecía no aceptar que no hay cobertura para el móvil en el Alaris. Ni gota. Yo no pude conectarme a internet y el no podía hablar con su hija, aunque todos los allí presentes (y con todos, me refiero a todo el tren) nos enteramos de que su hija se llama Gloria, que está sorda como una tapia y que él se encontraba aún en Alcázar de San Juan.

De tal calibre era el griterío, que estuve a punto de volverme y decirle:

-- Cuando llegue usted a Valencia, lleve a su hija al otorrino, porque le ha tenido que oír a usted, pero por la ventanilla del tren.

A mi derecha, absolutamente ajeno (probablemente sordo y sin pituitaria), un gordo de traje azul con raya blanca y manchurrones postmodernos aquí y allá, roncaba con flema atascada en el gañote y babote viscoso y bailón en la comisura del labio la más repugnante sinfonía del sueño eterno. Yo ronco también, de eso no se puede decir nada, pero yo ronco en mi casa y son ronquidos de amor al oído de mi mujer. ¿Verdad, cariño?

Fumar, prohibido. Dormir, imposible, aunque ya estaba medio aturdido. Leer...

Rodeado, mareado, sordo y asqueado, la única opción posible era ponerme los cascos y ver "Valkiria" y digo bien ver, porque oír... Los cascos que te ofrecen hacen daño en la oreja, no se escucha una mierda ni poniendo el volumen a tope, el ronkman se había venido arriba y Gloria seguía en sus trece.

Cuatro horas... Bueno, el del sobaco se bajó en Albacete. Por lo menos, desde allí a Valencia pude leer un rato. ¿Saben cuánto personal de Renfe pasó por el vagón en ese tiempo? ¿Saben cuántos empleados de Renfe se acercaron al de atrás para decirle que se fuera a la plataforma si quería berrear por el canuto?

CERO.

Eso sí. Yo, sin fumar.

Y la vuelta... La vuelta lo mismo, sólo que la peli fue "Apaloosa" y esta vez ya ni se veía, entre el reflejo de la ventana y un monitor en mal estado. Casi mejor, porque para lo que hay que ver. A la vuelta, además, me encontré al entrar en el vagón con que un señor había tomado posesión de mi sitio, de mi ventanilla, la que me correspondía a mí porque yo había pedido explícitamente.

¿Saben ustedes cuántos empleados de Renfe se acercaron a decirle al señor que estaba ocupando un sitio que no era el suyo? ¿Acaso soy yo el que se tiene que enfrentar con él? Porque a lo mejor es un señor educadísimo, se disculpa y aquí paz y después gloria (¡GLORIA! ¡GLORIA! ¡QUE NO HE LLEGADO! ¡QUE NO...! ¡QUE ESTOY EN ALCÁZAR DE SAN JUAN!). Pero, a lo mejor no. A lo mejor es un energúmeno. Yo no voy a hacer nada para averiguarlo. Permanecí de pie hasta que el tren salió de la Estación del Nord.

Por suerte, como el tren iba medio vacío, yo pude ocupar otro asiento, en ventanilla, sin molestar a nadie y sin tener que enfrentarme con nadie. Otra cosa es que en Albacete hubiera llegado un viajero y, con toda legitimidad, me hubiera dicho que estaba ocupando su sitio. Entonces, ¿qué? No sucedió, por suerte, pero yo no me quedé tranquilo hasta que el tren arrancó.

Eso sí, lo otro no falta en ningún tren. Son cuatro horas de vuelta, sin olor a sobaco, gracias a Dios, pero con mancuentros por todos lados. Estos no fallan nunca. Siempre a gritos. Dan ganas de poner un cártel:

-- No sé si su interlocutor será sordo, pero yo no. No hay cobertura. No grite, por favor, que los demás no tenemos la culpa. Sí, los demás, ¿se ha dado cuenta usted de que también estamos aquí?

Eso sí. Yo, sin fumar. Ya sé que un vagón de tercera no es una biblioteca, pero un poco de respeto y un poco de educación, o un empleado de Renfe que la imponga, no estaría mal. Ya no voy a decir un vagón para gritadores por el móvil.

-- Déme un billete para Valencia.
-- ¿Gritador o no gritador?

Y yo sin fumar, leyendo a ratos, pero sin poder concentrarme, pero los empleados de Renfe... Es el colmo de la desvergüenza. Mi asiento estaba en el vagón de cabeza (en el que iba yo sentado, también). Dos empleados de Renfe entraron al menos en dos ocasiones a charlar unos diez minutos con el maquinista. Cuando, pasaban de vuelta, esparcían a su alrededor el agrio olor de quien se acaba de echar un pitillito.

Atender a los pasajeros, no. Pero fumar...

Llegué a Madrid tan cabreado, fui las últimas dos horas rumiando el maltrato que había recibido por parte de Renfe, la mala educación de la gente y la dejación de servicio de los empleados de la compañía y me sentí tan borrego que, a pesar de que estaba cansado, puse una queja.

En la queja expresé, de manera más breve, todo esto y reclamé mi derecho a que Renfe habilite un vagón para fumadores en trayectos largos. Ni Renfe ni el gobierno tienen derecho a decirme lo que yo puedo o no puedo hacer con mi vida. Con un vagón para fumadores, los derechos de los no fumadores no son vulnerados. Sin vagón de fumadores, Renfe y el gobierno deciden por mí durante las horas que dure el trayecto. Madrid-Santiago de Compostela, en Talgo, son más de siete horas. Este trayecto, también lo he sufrido, sólo que el padre de Gloria se encontraba en Medina del Campo.

Las ocho horas del jueves eran mías, ni de Renfe ni del gobierno. Y, alguno de ustedes dirá:

-- ¿Y por qué un empleado de Renfe tiene que aguantar el humo del tabaco de los fumadores en su lugar de trabajo?

Primero: visto lo visto, el tren es todo menos un lugar de trabajo.
Segundo: los empleados de Renfe brillan por su ausencia y no tiene por qué ser más frecuente su paso por un supuesto vagón de fumadores.
Tercero: al menos dos empleados de Renfe estarían encantados de (no) dar servicio en el vagón de fumadores.

Ya está bien de decir que no se puede hacer nada. No se puede hacer nada porque somos unos borregos y aceptamos que las cosas sean así y nos adaptamos. Pero, por mi parte, se ha acabado. Podemos hacer mucho. Podemos quejarnos. Yo lo voy a hacer cada vez que viaje en tren, que no son pocas. Me voy a dar cinco minutos para ponerles verdes, aún cuando el trayecto sea sólo de una hora. ¡Protesté hasta por el olor a sobaco del vecino! Ya sé que no es culpa de Renfe, pero desde luego no es culpa mía y si yo pudiera, por lo menos, fumar... Sin molestar a nadie.

¿Qué pasaría si cada uno de vosotros, fumadores, pusieráis una queja contra Renfe cada vez que viajarais en tren? ¿Por qué no lo hacemos? ¡Son cinco minutos! Sugiero, como título, parafraseando a Antonio Orejudo, "Desventajas de viajar en tren".

 

Javier Blanco Urgoiti

Portavoz de Club de Fumadores por la Tolerancia

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Comentarios

Javier 22/02/2010
Juan aquí, Ramón allí... A ver si te pones de acuerdo contigo mismo, porque está claro que eres el mismo, pero que firmas desde el anonimato, como todos los valientes. Yo no he fumado en el tren, perdona, sólo reclamo un mejor servicio, al menos para mi gusto, en el que se incluye que la gente sea tan educada (como yo, que me lavo, no grito y NO FUMO, como dice el decálogo del buen fumador, que respeto). Pero luego vas y das en el clavo: los chicles de nicotina sí que se pueden consumir en todos los lugares donde está prohibido fumar y cuando esté prohibido fumar en todos los lugares...
Juan 21/02/2010
Eugenia yo solo he copiado textualmente una frase del decálogo del buen fumador que hay en esta página y que evidentemnte ni tu ni Javier lo cumplis. Tengo una idea que igual os gustará, cada vagón para una adicción Vagón 1: Para fumadores de cigarrillos, el debate sería la potencia de los extractores, ya que según esta página "el tabaco ayuda a pensar y a muchas otras cosas" por lo que quizás lo más apropiado sería no poner extractores. Vagón 1.1 Lo mismo pero para fumadores de puros, ya que hay gente que no soporta uno de los dos olores. Vagón 1.2 Para fumadores de cigarrillos y de puros Vagón 2: Para alcoholicos, que se pongan todo lo violentos y gritones que quieran, en este vagón está permitido. Vagón 3: Para ninfoman@s o gente que quiera practicar sexo, orgias y demas descontrol sexual, los preservativos evidentemente no son obligatorios, los operadores de renfe ya lo limpiaran, ¡¡hombre es que ya esta bien!! ¿¿quien es este gobierno para decir donde se pueden mantener relaciones sexuales o no?? un vagón donde no se moleste a nadie y ya esta, ¡ESCUCHA MINISTRA...PROHIBIDO PROHIBIR! Vagón 3.1 Lo mismo pero para homosexuales Vagón 3.2 Lo mismo pero para lesbianas Vagón 4: Para ludópatas, con un minicasino con su ruleta, blackjack y dados, unas tragaperras y un bingo creo que es más que suficiente. El resto de vagones si es que queda alguno libre seria para gente sin estas adicciones. Creo haber dejado claro que la ironía está presente en este texto.
eugenia 21/02/2010
¿ejemplo de tolerancia? ¿EJEMPLO DE TOLERANCIA? A ver, si yo tengo que apagar mi pitillo cuando a alguno le jode, por qué no puede el del olor a sobaco bañarse, ni el que grita callarse. No lo acepto y punto. Me vale madres. Me llega al pincho. Áreas separadas. Y añado una: Si en trenes y aviones va a estar permitido que viajen niños que gritan y lloran, entonces que nos devuelvan nuestra cabina de fumadores. Y punto,.
Juan 19/02/2010
¿Prohibido fumar?
 Bueno, pues demuestra tu buen talante de fumador y da ejemplo de tolerancia: donde veas este reclamo, apaga delicadamente tu cigarrillo, pipa o cigarro. En tus palabras donde está tu buen talante?, donde está tu ejemplo de tolerancia? Pero bueno es normal que estes tan crispado, tu cuerpo necesita nicotina y no puedes consumirla, ahhh pero si existen los chicles de nicotina! y eso que yo sepa si que está permitido en un tren :)

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