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23/02/2010
El Chiringuito
Por Juan Morote en ABC.es (19/02/2010) COMO no pasa nada de relevancia en España, atravesamos una situación de pleno empleo, la educación pública alcanza niveles de calidad jamás soñados, nuestra biotecnología es la vanguardia del mundo civilizado, la nación española se halla más cohesionada que nunca y en nuestro país los ciudadanos gozan de más libertad y menos trabas burocráticas que en ningún otro lugar del orbe; como todo lo importante funciona cual calibre de reloj suizo, el Gobierno de lo que queda de España ha decidido ocuparse de los chiringuitos.
Desde luego, parece increíble que el Gobierno no tenga más afición que la de amargar la vida de los ciudadanos. La ministra de Sanidad ha sido la avanzadilla de los ministros dispuestos a acabar con los pocos placeres que aún se podían permitir algunos españoles. Empezó prohibiendo la publicidad de alguna hamburguesa. Luego obligó a los restaurantes a invertir grandes sumas de dinero para adaptarse a la ley antitabaco auspiciada por ella misma. Ahora, no contenta con lo anterior, ha decidido que va a prohibir fumar en cualquier establecimiento abierto al público. Cualquier día nos va a prohibir el puro de los toros.
Además de la reina de la amargura, que actuaba aparentemente cual llanero solitario, acaba de entrar en escena un nuevo corifeo, se trata en este caso de Elena Espinosa, caprichosa ministra de Medio Ambiente. Doña Elena ha decidido fastidiar a todos aquellos que acudan a las playas de las comunidades que gobierna el PP. Así, ha ordenado cerrar los chiringuitos de las playas valencianas en una aplicación arbitraria de la Ley de Costas. Eso sí, en un gesto de talante progre, ni siquiera ha recibido a Serafín Castellano. Entiendo que Belén Juste, consellera de Turisme, haya puesto el grito en el cielo; está el patio como para «emprenyar» a los turistas. Si yo fuese conseller convocaría una gran manifestación en Madrid para que nombrasen ministro a Gorgie Dann.
