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01/02/2010
Es inevitable
Al final, la verdad sale. Tuvo que ser en Zaragoza, en el programa “Aragón a debate”, de la televisión autonómica aragonesa, presentado por Ana Laiglesia (en la foto), al que fui invitado y en el que participaron los dos presidentes de las asociaciones de empresarios de hostelería, Jorge Bernués y José Luis Yzuel; una representante el PP, Dolors Serrat; un diputado del Partido Aragonés Regionalista, Javier Ayué y, ¿cómo no?, el vicepresidente del CNPT, Rodrigo Córdoba y el director general de Salud Pública del Gobierno de Aragón, Francisco Javier Falo.
Tengo que decir que la mesa era representativa del sentir general que, sobre la prohibición total de fumar, se palpa en el país: dos personas totalmente a favor, una de ellas predispuesta a retorcer la verdad para tener razón, que eran Falo y Córdoba. Yzuel, partidario de revisar la ley, aunque no con una prohibición total. Yzuel es propietario de una cadena de restaurantes en Zaragoza, la Tagliatella, y en alguno de sus locales ha habilitado espacios separados… Es parte de esos empresarios de hostelería que el ministerio, y el doctor Córdoba, se empeñan en decir que no existen. Bernués, a favor de que la ley se quede como está. Él es presidente de la asociación de bares y cafeterías, es decir, de los que van a pagar el pato como se apruebe esta ley, indudablemente Ley Antibares. Serrat, algo indefinida, pero no partidaria de la prohibición total ni de demonizar al fumador (esto lo dijo en varias ocasiones). Y Ayué, del PAR, abogaba por mantener la ley tal y como estaba, al menos darle tiempo para que su aplicación fuera efectiva al cien por cien.
Resultado: dos personas a favor de la prohibición y cinco, en contra. Redondeando, el 71% en contra de la medida. Lo mejor es que la mesa sí era representativa de todos los sectores afectados por la medida: había restaurantes, bares y cafeterías, autoridades sanitarias, médicos, políticos y, por supuesto, consumidores.
En un momento del debate, como digo, salió la verdad, lo que subyace en este debate que ha desatado la ministra de Sanidad, que no es un debate tabaco-salud, sino que lo que se está poniendo en la mesa es tabaco y libertad. Las autoridades sanitarias han demostrado que tienen más de autoridad que de sanitaria y, así, el director general de Salud Pública del Gobierno de Aragón, Francisco Javier Falo, dejó caer dos frases que me vinieron como dos pases al área y remata tú que a mí me da la risa:
1.- El Estado tiene la obligación de tutelar a los ciudadanos.
2.- Los espacios sin humo también redundarán en beneficio de la salud de los fumadores.
Ésta es la verdad, lo que venimos denunciando desde el principio, y por fin una autoridad sanitaria la cuenta de manera cruda y sincera en televisión. Pero el Estado, uno democrático quiero decir (no estamos hablando de Buthan), no sólo no tiene la obligación de tutelar a ningún mayor de edad en pleno uso de su razón, sino que hacer tal cosa es un ataque directo a la libertad del individuo y la apertura de una espita difícilmente frenable, un espiral de recorte de libertades que se justifica en que, en el fondo, la autoridad sanitaria no nos considera capaces de tomar nuestras propias decisiones (ni en el tabaco ni en ninguna otra cosa).
El doctor Córdoba, en su línea, negó que se pudiera hablar de libertad cuando estamos sujetos a una sustancia que es adictiva, que, en su opinión, no hay mayor esclavitud. Pero el doctor Córdoba también se equivoca en eso: lo primero porque las personas son libres hasta para sus propias cadenas; lo segundo, porque dejar de fumar es difícil, pero posible, y él mismo declaró, en 2007, a instancias de la ministra Salgado, que gracias a la ley de 2006 un millón de personas había dejado de fumar; y, en tercer lugar, pero lo más importante de todo, porque si consideráramos que los fumadores están mermados en sus facultades mentales hasta el punto de no ser capaces de decidir por sí mismos, estaríamos justificando la acción tutelar del Estado, en el asunto del tabaco y en cualquier otro aspecto de su vida.
Yo se lo dije a Francisco Javier Falo: “Sr. Falo: no hagan nada más en beneficio de nuestra salud. No se lo hemos pedido”. Dejaremos de fumar, cuando llegue el momento, si nosotros, y sólo nosotros, decidimos hacerlo.
En el Club de Fumadores por la Tolerancia siempre hemos dicho lo mismo: sé libre para fumar, sé libre para respetar a los demás cuando fumas, sé libre para asumir las consecuencias de tu hábito y sé libre para dejarlo cuando tú lo decidas, con mucha fuerza voluntad (porque ayuda por parte de las autoridades sanitarias no vas a encontrar), mucho esfuerzo y ánimo por nuestra parte. No permitas que las autoridades sanitarias te tutelen: no eres un trozo de carne.
Javier Blanco Urgoiti
Portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia
