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24/02/2010
La sangre y el ámbar
Si ustedes no han leído “La sangre y el ámbar”, del novelista y colaborador de El Mundo, David Torres (ex fumador), se pierden un apasionado viaje por una Polonia que se despereza de la tragedia de su historia y encara un futuro próspero como una democracia abierta y libre. Un recorrido por la nieve del duro invierno polaco, desarrollado de forma magistral, de la risa al llanto como sólo un maestro es capaz de quebrar el ánimo del lector. De fondo, la esperanza y la alegría de un pueblo que se ha sacudido la losa del estalinismo y los campos de exterminio nazis para encarar una nueva prosperidad dándole la espalda a su verdadera maldición, que es geográfica: el infortunio de haber sido el patio trasero de potencias imperialistas.
Digo esto porque Polonia ha cambiado mucho desde su incorporación a la Unión Europea. Su situación en el mapa ya no es una desgracia, sino una enorme ventaja que le ofrece un futuro halagüeño como centro logístico de la nueva Europa, moderna, actual, próspera, democrática y libre.
Y es, en esta nueva Polonia, integrada en la UE de la que es frontera oriental (con Bielorrusia, es decir, con la incertidumbre y el contrabando), donde el Sejm, su parlamento democrático, rechaza la prohibición total de fumar en todos los espacios públicos cerrados. Este país, que ha sabido hasta hace bien poco lo que significaba que el Estado se inmiscuyera demasiado en los asuntos de sus ciudadanos, parece haber aprendido la lección y nos muestra, una vez más, cuál es el camino por el que va Europa de manera mayoritaria en la cuestión hostelería-tabaco: los pequeños eligen, los grandes separan. Los parlamentarios polacos, además, han devuelto el proyecto de ley a la Comisión de Sanidad con el mandato de que presenten alternativas positivas, en las que las restricciones se reduzcan.
El gobierno, de la Plataforma Obywatelska (PO), apuesta por una fórmula igual a la que se aplica en países como España, Portugal, Austria, Alemania, Croacia… en la que los propietarios de los establecimientos menores de 100 m2 pueden decidir si se fuma o no en sus locales, mientras que en aquellos con mayor superficie se establecen salas separadas para fumadores. Esta solución, además, aceptada por la hostelería del país, que en el debate se ha desgañitado asegurando que el 54% de los restauradores sufriría pérdidas económicas graves si se aprobara una prohibición total, según una encuesta de TNS OBOP.
La opinión de la población tampoco se diferencia mucho de la española: comparten la misma preocupación que los hosteleros sobre las pérdidas; el 70% de los encuestados apoyaría una ley si se excluye la prohibición a los restaurantes y los pubs (porque el debate, en Polonia, también incluye el centro de trabajo, donde tampoco está prohibido fumar). Además, el 90% de los polacos se muestra a favor de que se habiliten espacios separados para fumadores en centros de trabajo.
Otro ejemplo más de lo mucho que nos aleja de Europa, y de la realidad, una prohibición total de fumar en todos los espacios públicos cerrados. Escuche, ministra, Prohibido Prohibir.
Javier Blanco Urgoiti
Portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia.
