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10/02/2010
Leyes que nacen muertas
Como se dijo en otra entrada, el país con más incidencia del consumo de tabaco de Europa es Grecia (el segundo más longevo de la UE, tras España). Según los datos oficiales de la Unión Europea, el 35% de la población griega es fumadora y, por lo que parece, eso no es ningún problema en el día a día de los griegos.
La ley antitabaco griega dice algo, en verdad, muy parecido a la ley española: los locales de menos de 70 m2 y los bares tradicionales pueden elegir si se fuma o no, aunque tienen que disponer de una ventilación adecuada. El ocio nocturno mayor de 300m2 debe separar zonas con paredes de cristal de al menos dos metros de alto.
Con esta ley, muy parecida al modelo español, portugués, austriaco, alemán… en el que los pequeños deciden y los grandes dividen, el gobierno ha pretendido imponer una norma a la población que va muy en contra de sus costumbres, con lo que la aplicación está dejando mucho que desear.
http://news.bbc.co.uk/1/hi/8503444.stm
El Club de Fumadores por la Tolerancia no quiere, ni mucho menos, que en España suceda lo mismo, pero eso es lo que pasa cuando se hacen las leyes de espaldas a las personas: que las leyes nacen muertas. Nosotros somos partidarios del cumplimiento de la ley, como no puede ser de otra manera: creemos en el sistema y las leyes, en democracia, nos las hacemos nosotros mismos a través de nuestra representación.
Es por este motivo, precisamente, que los representantes del pueblo, el Parlamento, pero, sobre todo, el Gobierno, tienen que estar al tanto de lo que quieren los ciudadanos en cuyo nombre gobiernan. Me consta que la ley del tabaco se cumple en España, en general, en un alto grado. No se puede decir otra cosa, desde el momento en que tenemos un 85% de hostelería menor de 100 metros cuadrados que puede decidir. Otra cosa es que hayan optado en un 99% por fumador y que ésa no sea la decisión que más le hubiera gustado a las autoridades sanitarias, pero ¿cuántas leyes están dispuestos a cambiar para que, al final, hagamos lo que ellos creen que es mejor para nosotros? ¿Quién les ha dicho que si se prohíbe más habrá más cumplimiento? Más bien será al contrario, ¿no? Como en Grecia.
El proceso para aprobar una ley pasa, ineludiblemente, por la elaboración de una memoria económica y una memoria social seria en la que se expresen todos los aspectos en los que influye la nueva norma, así como su impacto en la sociedad y en las empresas. En estas memorias, deben participar todos los agentes implicados; todos aquellos que crean que van a ser perjudicados por la nueva norma han de ser escuchados. El gobierno tiene la obligación de averiguar lo que de verdad le importa a la gente, lo que quiere y lo que necesita y no imponer lo que ellos creen que es bueno para el pueblo.
¡¡¡Por favor, que esta forma de gobernar no se ve en Europa desde tiempos de Federico el Grande de Prusia!!!
Averigüen primero si hay un conflicto alrededor del consumo de tabaco, que ya les digo yo que no lo hay, que la gente lo lleva con mucha más naturalidad de lo que nos quieren hacer creer (salvo un mínimo sector radical), que los fumadores y los no fumadores convivimos sin problemas, gracias, sobre todo, a la inmensa e inagotable tolerancia de nuestros amigos, compañeros y familiares no fumadores. Si nunca os he dado las gracias hasta ahora, no tengo perdón: ¡MUCHAS GRACIAS!
Averigüen si existe la necesidad, si la gente quiere una medida así, agoten las medidas intermedias (las que dan satisfacción a la mayoría), implementen campañas de concienciación, fomenten con medidas positivas el establecimiento de espacios libres de humo (subvenciones, exenciones fiscales…) sin forzar la desaparición de los espacios para fumadores, impulsen un acuerdo social sobre el asunto… Lleguemos a un acuerdo que no pase por prohibir más ni por echar a 10 millones de personas a la calle ni por arruinar a la hostelería en el que todos tengamos voz.
Si en Grecia lo hubieran hecho de esta manera, los fumadores tendrían su espacio y la ley se cumpliría a rajatabla, porque no se vería como una imposición más de un gobierno totalitario.
Javier Blanco Urgoiti
Portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia
