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05/05/2010
Los agujeros de la libertad
Navegando por Internet hemos visto una noticia, cuando menos curiosa, de un restaurante de la Baja Sajonia (Alemania) donde han encontrado una peculiar alternativa para sus clientes que deseen fumarse un cigarro.
Como la prohibición de fumar en lugares públicos afecta también a los negocios en cuanto a pérdidas económicas -aunque existan personas que cierren los ojos ante este hecho y no quieran ver la realidad-, el empresario germano del restaurante Maltermeister Turnm ha ideado una solución para que sus clientes puedan fumarse un cigarro sin incidencia para los demás clientes y sin infringir técnicamente la prohibición de fumar dentro de su local.
Se trata de agujeros en una de las paredes que dan directamente a la vía pública y a través de los cuales el fumador sacará su cabeza y ambos brazos. Con el cuerpo dentro del local pero el cigarro fuera de él, se puede decir que el cliente estará en el restaurante y a la vez fumando en la calle.
Esta solución concilia ambos intereses en conflicto pero, ¿a qué precio? Como anécdota está muy bien, pero desde el plano humano nos conduce a una degradación de la dignidad de cualquier persona. Como bien define N. Clemente al redactar su entrada, "la postura no parece demasiado cómoda, y de hecho resulta perfecta para que alguien desde el interior del local atente contra la retaguardia del fumador..."
Una imagen vale más que mil palabras...

