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10/06/2010
Los siete misterios del ministerio de la Trinidad
Espero que sepan disculparme. Desde bien pequeño, mis padres me enseñaron que a una bola soltada en medio de un discurso no se respondía nunca “¡MENTIRA!”, porque era lo mismo que llamar a tu interlocutor “Mentiroso”. Me cuesta mucho decirlo, aún cuando lo que ha hecho la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, desde que anunciara que el gobierno tenía intención de prohibir totalmente el consumo de tabaco en hostelería, ha sido poner en funcionamiento a toda la maquinaria mediática del Ministerio para esparcir mentira tras mentira. No quiero, por tanto, llamarlas “las siete mentiras de una ministra”, porque sería feo. Como no alcanzo a comprender qué mueve a una mujer, Trinidad Jiménez, que hasta este momento tenía una imagen intachable, a presentar una realidad tan distinta a la verdad, como todo esto para mí es un misterio, los voy a llamar “Siete misterios del ministerio de la Trinidad”.
Trinidad Jiménez y la Ley Antitabaco
Primer misterio de la Trinidad: el camino de Europa
La ministra empezó diciendo que prohibirían fumar en todos los locales de hostelería de España porque ya estaba así en Europa. ¡Menudo argumento! Después, el propio ministerio, en un documento interno que alguien filtró a Cinco Días, reconocía que sólo Irlanda y Chipre tienen esa prohibición total, que en el resto cada legislación es de su padre y de su madre y que el modelo más extendido por Europa es el “modelo español”, un modelo en el que los pequeños deciden si se puede fumar o no y los grandes prohíben, con posibilidad de habilitar espacios, un modelo que garantiza un 60% del espacio de hostelería libre de humos. En el documento se decía también que en el Reino Unido no hay excepciones a la prohibición, pero eso no es mentira, es falta de información: el Reino Unido, viendo que los pubs rurales se iban al cuerno, dio libertad a los condados para permitir excepciones en atención al horario y al tipo de establecimiento (si sirve comida o no). No quiere decir que este sea el modelo que nos gusta en el Club de Fumadores por la Tolerancia, ni mucho menos, pero confirma que en el Reino Unido la prohibición no es total, que las autoridades fueron sensibles al hundimiento de su hostelería y, además, menos es nada.
En este terreno es España el que ha marcado el camino de Europa: Portugal, Austria, Polonia, Dinamarca, Alemania, Bulgaria (Serbia y Croacia, aunque no sean UE), tienen leyes como la española. El modelo satisface y John Galli, Comisario de Salud de la UE, ya ha dicho que la Comisión no piensa obligar a ningún estado miembro a imponer una prohibición total de fumar en hostelería.
Segundo misterio de la Trinidad: maduros para prohibir
Acto seguido, en una frase para el mármol del progreso, Trinidad Jiménez dijo: “Los españoles ya están maduros para una nueva prohibición”. Es la primera vez en la historia que la madurez, en vez de dar libertad, la coarta. Esta frase, ya en los anales de la historia universal de la infamia, venía apoyada en un dato, falso, que la ministra obtenía de una encuesta hecha por una sociedad médico-farmacéutica, de esas que soporta Pfizer: el 70% de los españoles queremos la prohibición total de fumar en hostelería. Si Trinidad fuera Fernando VII, el Deseado, los españoles gritaríamos: “Vivan las cadenas”.
El primero en destapar que esta encuesta estaba mal hecha, fue el diario El País, que publica su propia encuesta sobre el asunto en el mes de diciembre de 2009: el apoyo a la prohibición total de fumar en hostelería ya sólo es del 44% (56% en contra). El Club de Fumadores por la Tolerancia hace su propia encuesta, una seria y transparente, con 1.816 entrevistas telefónicas a una muestra ponderada por CCAA y representativa de todos los españoles, cuyos resultados son totalmente opuestos a los del Ministerio. En muchas comunidades autónomas, el apoyo a la prohibición total de fumar no llega al 30% (Canarias, el más alto, 41%) y 9 de cada 10 entrevistados reconoce que los fumadores tenemos derecho a un espacio cerrado donde poder fumar.
Trinidad Jiménez, empero, insiste: el 70% de los españoles está a favor de la prohibición total de fumar y, dos horas después, presenta el Barómetro Sanitario 2009 del Ministerio de Sanidad, que son casi 8.000 entrevistas: el 47’4% de los entrevistados no es que sea partidario de la prohibición total, es que están mucho o bastante a favor de endurecer la ley (lo cual no significa prohibirlo totalmente, puede significar elevar las multas).
Tercer misterio de la Trinidad: los muros que nunca se hicieron
Cuando llega el momento de enfrentarse a los empresarios de hostelería que han hecho obra en sus locales, el misterio de Trinidad converge en una doble vertiente: la primera, negar que los hosteleros hubieran hecho la inversión. En el fondo, la ministra sabe que esta prohibición viene a premiar a los que no han hecho la inversión y se han saltado la ley durante cuatro años y a castigar a aquellos que sí han cumplido con la ley, haciendo la inversión necesaria para habilitar espacios para fumadores. Casi diría que el dinero es lo de menos, como si son dos euros (que no, que son 20.000 euros por local, incluido el millón y medio de euros que se ha gastado el Grupo VIPS), aquí hay que sumar la indefensión legal que crea un gobierno que da una opción en 2006, una opción para la que no prevé ayudas, y la retira cuatro años después. Esto, en democracia, es muy poco serio.
Cuarto misterio: un ministerio de Sanidad experto en empresa hostelera
La segunda vertiente del tema de las inversiones que “nunca se hicieron”, una vez que las cifras se ponen encima de la mesa y ya no se puede negar que la hostelería ha hecho esa inversión y sin rectificar la primera postura, es decir que esa inversión es mínima y que ya está amortizada. ¿Quién es la ministra de Sanidad para hacer esa valoración? ¿Cuántos cafés hay que vender para amortizar una inversión de 20.000 euros si el margen? Si tienen alguna idea para montar un negocio, pero dudan de su viabilidad, es posible que en el Ministerio de Sanidad tengan una respuesta para usted.
Quinto misterio: quien no cumple la ley es quien la impulsa
En una acrobacia digna del Antiguo Régimen, la ministra Jiménez le da una vuelta más de tuerca al debate cuando dice que, como la ley no se ha cumplido, hay que endurecerla. Parece mentira que Trinidad Jiménez pertenezca, precisamente, a la generación que peleó contra la dictadura en sus últimos y caducos años, tiempos en los que cuando un palo no funcionaba, en vez de replantearse si la política de palos es efectiva, se daba doble palo. Es una postura, además, contumaz insistir en una prohibición que ella misma dice que no se ha cumplido ¿qué garantías hay de que una nueva prohibición haga cumplir la anterior?
Pero lo importante es que no es cierto que la ley no se esté cumpliendo. Al menos, no del todo. La ley permite a los locales de menos de 100 metros cuadrados elegir si quieren permitir fumar o prohibirlo. Esto garantiza, per se, un cumplimiento de un 85%. En el 15% están los que han hecho las obras y los que haya, que seguro que los hay, que no cumplen la ley. Claro que, entre los que no la cumplen, está el propio Ministerio de Sanidad, que no es que no haya cumplido con uno sólo de los preceptos de política sanitaria a los que le obliga la ley, como las reuniones del Observatorio que no se han realizado o las campañas que no se han puesto en marcha en materia de prevención del tabaquismo, sino que, además, de los 78 centros penitenciarios que hay en España, no hay uno solo que tenga espacio reservado para fumadores.
En cualquier caso, la ministra se comprometió a hacer un estudio de implantación de la ley de 2006 ante la Comisión de Sanidad (es decir, que no tiene ni idea de si la ley se cumple o no), estudio que aún estamos esperando y que ha tratado de solventar con folio y medio que se resume en la siguiente broma: “En los bares españoles hay el doble de humo de tabaco en el ambiente que el los bares del resto de Europa”… Pero, sra. Ministra, ¿no hemos quedado que en el resto de Europa NO se fuma en ningún bar?
Sexto misterio: las ganancias que, en verdad, son pérdidas
El ministerio, volcado en una propaganda totalmente desquiciada, vierte entre los medios y los portavoces de los Grupos Parlamentarios un estudio de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) que quiere demostrar que en los países europeos en los que se ha impuesto la prohibición total de fumar en hostelería, los HoReCa no sólo no han tenido pérdidas sino todo lo contrario: han tenido ganancias. La falsedad del estudio se demuestra ya sólo con el primer misterio de esta larga entrada: ¿en qué países han elaborado ese estudio si sólo en Irlanda tiene esa prohibición (y Chipre), como después reconocería el propio ministerio en un documento interno publicado por Cinco Días?
Los datos que tenemos de Irlanda no son muy alentadores para la hostelería española. Las cifras oficiales del impacto de la prohibición en la hostelería irlandesa son que ha descendido en un 24,4% el número de bares, un 8,6% el de restaurantes y un 14% el de los puestos de trabajo.
Séptimo misterio: ¿por qué tanta mentira?
Este misterio es el más misterioso de todos: ¿por qué el ministerio retuerce la realidad de esta manera? ¿Por qué, con la que está cayendo, el gobierno se mete en este jardín? ¿Qué esperan obtener sino abucheos? ¿Qué entidades o personas son el verdadero motor de esta reforma? ¿Qué pintan en la foto oficial de la presentación del borrador ante los medios los representantes de sociedades médicas patrocinadas por Pfizer, Novartis y Johnson&Johnson? ¿Qué papel han tenido estas sociedades médicas patrocinadas por la industria farmacéutica en el proceso legislativo? ¿Qué función cumplen en un ministerio público estas personas que representan intereses comerciales privados? Tantas preguntas…
Javier Blanco Urgoiti, portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia
