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18/05/2011
Más pequeños, más baratos
Siguen subiendo los precios de los cigarrillos, sigue cayendo el mercado, mientras los fumadores se lo buscan más barato y el Estado recauda menos... ¿Tan difícil es de entender?
Lo hemos dicho hasta la saciedad, pero lo vamos a repetir: la política fiscal de este gobierno, respecto a las labores de tabaco, y su insaciable afán recaudatorio, está llevando al propio Estado a perder buena parte de los ingresos que obtiene a través de los impuestos especiales de los cigarrillos.
El año pasado, los fumadores, solo por fumar, pagamos cerca de 10.000 millones de euros en impuestos, dinero que no sale del bolsillo de ningún no fumador (a no ser que se invite, que a veces también pasa). Pero llegan los malos tiempos, y a sabiendas de que el tabaco es un producto de demanda rígida, lo que significa que por mucho que se suba el precio, el gobierno le sube el precio, paulatinamente, hasta un 40%, con tres reformas del impuesto especial de las labores de cigarrillos.
El resultado no es el anunciado por la excusa oficial: ni subir los impuestos del tabaco sirve para que la gente deje de fumar, no es una medida moral, ni sanitaria, ni tampoco para recaudar más, porque si lo hubieran hecho poco a poco, quizá, pero están matando a la gallina de los huevos de oro.
Hemos mencionado, en este mismo blog, el crecimiento del contrabando en nuestras calles, del 0,35% al 6% del mercado, hemos hablado del traspaso de fumadores de cigarrillos al tabaco de liar, hemos contado que las ventas transfronterizas y turísticas se han resentido (a franceses y portugueses ya no les compensa, es más, a los españoles les sale más barato en Portugal) y ahora hablamos de otro producto que ha crecido vertiginosamente desde enero de este año: los cigarritos.
Es verdad que el mercado de cigarrillos se ha contraído un 25% de enero a marzo de 2011, pero el de cigarritos (sólo los cigarritos pequeños, ni puritos ni puros grandes) ha crecido cerca del 60%. Y los que tienen un precio inferior a los 10 céntimos por unidad venden un 320% más que en 2010.
Todo esto, en menoscabo del valor del mercado: los fumadores se buscan la vida para fumar más barato, mientras los estanqueros y la industria del tabaco gana menos, pero, sobre todo, el Estado pierde recaudación.
Y ahora saldrán los listos de turno, los que hacen estudios como churros, diciendo que hay que matar a esas labores incipientes a impuesto limpio, porque no aprenden, porque la contumacia es una de las características definitorias de nuestros gobernantes. Ajusten los precios al poder adquisitivo de la gente y verán cómo sube la recaudación, que es lo único que les importa.
Javier Blanco Urgoiti +D, portavoz de Fumadores por la Tolerancia
