Club Fumadores por la Tolerancia

CLUB FUMADORES POR LA TOLERANCIA

Ante la nueva ley antitabaco que no permitirá fumar en ningún espacio público: PROHIBIDO PROHIBIR

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19/11/2009

Me da su palabra (crónica de una emboscada)

Me da su palabra (crónica de una emboscada)

Fiel a la filosofía del Club, a veces, su portavoz (que es quien escribe estas líneas) ha de morderse el labio hasta la llaga para no sacar las patas del tiesto, cuando estaría perfectamente justificado.

Esta es la historia de una emboscada, una revisión del cuento de Caperucita en el que, por una vez, el Cazador está liado con el Lobo.

Todo empieza con una cuña de radio, del programa de Isabel Gemio, "Te doy mi palabra" (no se fíen de las promesas echas al viento), en Onda Cero, en la que decía que su "Plataforma contra los malos humos", en pro de la prohibición total de fumar en la hostelería, tenía ya 40.000 adhesiones.

Si sabré yo lo que cuesta conseguir adhesiones que, en agosto de 2005, nos tripulamos España, con escasos medios y mucho empeño personal, recogiendo firmas a favor de la creación de salas de fumadores en los centros de trabajo. Con mucho sudor, conseguimos 100.000 firmas, que entregamos en Presidencia del Gobierno. No nos sirvió de mucho, pero conocimos, de primera mano, la opinión de la gente que es, que sigue siendo hoy, NO A LA PROHIBICIÓN TOTAL. SÍ A LA SEPARACIÓN DE ESPACIOS, sí a las soluciones de ventilación.

Después, contemporizando, me di cuenta de que un programa de radio, emitido sábados y domingos, con un millón y medio de audiencia, machacando a todas horas con la plataforma de marras, es un trampolín propicio para el triunfo de cualquier iniciativa ciudadana. Sin embargo, más de un mes después de su creación, más de un mes después de la emisión repetitiva y machacona del lema en favor de la prohibición total, Isabel Gemio ha conseguido la exigua cifra de 40.000 adheridos...

Con toda su potencia mediática, Isabel Gemio ha convencido al 2'5% de su audiencia de su cruzada... ¿Será que la gente no cree en la prohibición total? ¿Vale este dato de estadística probatoria?

No recuerda Isabel, y yo no fui tan canalla de recordárselo (en directo, ahora sí que lo voy a hacer), cuando hace no muchos años, "El rincón de Nilo", restaurante de su entonces pareja Nilo Manrique, acogió la presentación de los cigarritos Punch, con actuación incluida de la Vieja Trova Santiagueña.

Yo lo sé porque yo estuve allí e Isabel, también.

Así, puestos en antecedentes, les cuento que mandé el siguiente mail a tedoy@ondacero.es:

"Estimada Isabel,


mi nombre es Javier Blanco Urgoiti, soy el portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia, y supongo que ya sabrás por qué escribo este email.


Me parece fantástica tu iniciativa "Sin malos humos" y podría llegar a apoyarla, con algunos matices, siempre que se pudiera garantizar que los derechos de todos, los que fuman y los que no, se vieran respetados. Existen, en mi opinión, medidas intermedias, mejores que la prohibición, para que eso sea un realidad antes que castigar a 10 millones de personas que fuman.
Aprovecho este lema que he sacado de tu web, "Isabel Gemio te da la palabra cada sábado y domingo para que expreses, con absoluta libertad, pasión. entrega y sinceridad, todo lo que quieras", para pedirte que, en esta iniciativa vuestra, des también la palabra a aquellos que fumamos.
Estoy convencido de que, dialogando, poniendo razones sensatas sobre la mesa, con un discurso que se base en el respeto a los demás y en la buena educación, podemos llegar a estar de acuerdo. Yo nunca me niego a hablar con nadie, por muy en contra que esté de mi discurso.
Quedo a tu disposición, recibe un cordial saludo:


Javier Blanco Urgoiti,

portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia.
[Mi dirección].

[Mi tfno Movil]".

Llené mi cestita de galletitas y buenos propósitos y eché a andar al bosque, confiado, agachándome para oler las flores y prestando atención al laborioso día a día de las abejas.

Estaba confiado porque, la verdad, no contaba con que me llamaran. Por eso, me sorprendieron tanto.



Me llamaron el domingo por la mañana, pero no de la manera habitual. Normalmente, te llama alguien de producción, te invita a participar, te anticipa de qué va el tema, quién está invitado, a qué hora te llaman...

El domingo por la mañana, salí de la ducha precipitadamente. El móvil, en la mano de mi mujer, cantaba el Rex tremendae del Requiem de Mozart.



-- ¿Quién es? -pregunté.

-- No lo sé -y me lo pasó.

-- Hola -dije, los niños estaban montando el follón normal del domingo por la mañana, más cuando el sábado celebramos el cumpleaños del mayor y en la habitación había un montón de juguetes nuevos que reventar-. Dígame.

-- Hola Javier, soy Isabel Gemio- el Lobo.

-- Hola Isabel -contesté, no era consciente aún de lo que estaba pasando.
-- Tengo a mi lado a Fernando Sánchez Dragó- el Cazador.

-- Hola Javier- me dijo.
-- Hola Fernando -y caí que estaba en directo, mojado, medio desnudo, con los niños gritando a mi alrededor. Con este panorama, cogí mi tabaco y salí corriendo escaleras abajo, para fumar y hablar en la cocina, con el lógico sofoco, sobre todo porque Isabel oyó a mi hija y enseguida, lo que se suponía que iba a ser un debate sobre prohibir o no prohibir el tabaco en la hostelería, se convirtió en una especie de juicio sumadísimo contra mi persona y mis actitudes de fumador, incluyendo el sofoco que, para hablar por la radio, es tan malo y tan delator.



Lo demás, poco importa. Yo ni tengo miedo a Fernando Sánchez Dragó ni a Isabel Gemio, todo lo que se dijo está en la web de Onda Cero (o estará en breve), donde cuelgan todos los podcast de su programación. Al final, de los escasos diez minutos, y sólo al final, pude expresar lo que tenía que decir: que la prohibición total no es solución y que la separación de espacios da cabida a los derechos de todos. Pero, la próxima vez, me gustaría, me encantaría, al menos, estar vestido y preparado para hablar por la radio.

Por cierto, yo no fumo delante de mis hijos, por muchas razones. La fundamental, en la que más creo, es porque ellos, en el futuro, fumarán o no, pero espero que lo hagan conscientemente, responsables, conocedores del riesgo que entraña para la salud el tabaco. Mientras yo no los considere adultos para asumir ese riesgo, no fumarán. 



Javier Blanco Urgoiti

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