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21/12/2009
Por mi salud ¿o no?
La salud es la religión del siglo XXI y, como tal, tiene su Vaticano: la OMS. Por eso, lo que dice ese ente inabarcable e impersonal que es la OMS, hoy va a misa. Pero, igual que se le achacó a la religión durante siglos, la máxima autoridad sanitaria es todo menos lo que dice ser.
Su torre de Babel, allá en Suiza, lanza mensajes comprensibles en todos los idiomas a un mundo amedrantado por la enfermedad y la muerte, a sabiendas de que eso es un sustancioso negocio para quienes habitan en sus pasillos blancos, asépticos, higiénicos y saludables. La OMS alberga lo que llaman los americanos un globalizado “conflicto de intereses”.
Su última gracia, aparte de la Gripe A o Nueva Gripe o Gripe Porcina que tanto ha beneficiado a la farmacéutica Roche, es el intento de reducir de nuevo los máximos permitidos de nicotina y alquitrán en los cigarrillos, pero de manera subrepticia, por la puerta de atrás.
Hoy, por directiva europea, se permite un máximo de 1 mg. nicotina y un máximo de 10 mg. de alquitrán por cigarrillo, pero ¿cómo lo sabemos? ¿Cómo podemos estar seguros? De ninguna manera, porque va a depender siempre y en todo caso de la forma de fumar de cada consumidor, de cómo coge el cigarrillo, de si tapona con los dedos las microperforaciones del papel o no, de si aspira con mucha fuerza o con poca, de si fuma rápido o lento, de si consume el cigarrillo hasta el filtro o lo apaga a la mitad, de si fuma con boquilla o sin ella… Es imposible de medir, porque hay tantas aportaciones distintas de nicotina y alquitrán al cuerpo como fumadores.
Lo que sí se puede, y es lo que establece la Directiva Europea, es estandarizar el calibrado de las máquinas de fumar a través de una norma ISO. Ya saben qué máquinas son. Esas que parecen un tiovivo de cigarrillos encendidos, que fuman, como un padre primerizo, un paquete de una vez y que son las que usan los laboratorios de los I+D de las compañías de tabaco y los laboratorios de las autoridades sanitarias (incluido el laboratorio del Ministerio de Sanidad) para medir e inspeccionar que los máximos de nicotina y alquitrán de las marcas estén dentro de los parámetros permitidos por la ley.
Esas máquinas miden según una norma ISO de calibración, que es igual para toda Europa, de forma que algo que es imposible, medir los máximos de nicotina y alquitrán, se convierta en legislable. Si la misma máquina de fumar se pusiera en funcionamiento con unos parámetros distintos, los resultados serían otros.
El representante del lobby farmacéutico en la tierra se ha planteado una nueva reducción de los máximos de nicotina y alquitrán de los cigarrillos, pero no quiere volver a poner en marcha los mecanismos legislativos de la Unión Europea, porque, además de engorroso e impopular, no es efectivo a nivel mundial. La OMS quiere hacerlo globalmente, por la puerta de atrás, de una manera mucho más sencilla: cambiando las normas ISO que calibran las máquinas de fumar, para que los gramos tengan 900 miligramos.
Así, si lo consiguieran, aunque en las cajetillas seguiría diciendo “1 mg de nicotina 10 mg de alquitrán”, los contenidos medidos por las máquinas de fumar serían menores porque la calibración sería distinta.
Lo absurdo de todo esto, y volvemos al principio, es que siguen sin tener en cuenta la muy personal forma de fumar de cada consumidor, pero aún más: la directiva europea que rebajó los contenidos máximos autorizados de nicotina y alquitrán fue la misma (es una virguería del absurdo que ni Samuel Becket, política antitabaco a cualquier precio) que prohibió el uso de los descriptores light, suave, mild, ultra… porque, según su propio razonamiento, en virtud a esa manera tan personal de cada consumidor de fumar, daban a engaño. No se puede entender que un cigarrillo es light, aseguraba la directiva, porque la falta de nicotina la suple el consumidor fumando con aspiraciones más profundas o, lo que es peor, fumando más cantidad.
Yo no lo entiendo. A ver si alguno de vosotros puede explicármelo: si un tabaco no puede ser light, porque la falta de nicotina empuja al consumidor a fumar más cantidad, ¿por qué quiere la OMS, otra vez, rebajar la cantidad de nicotina en los cigarrillos?
¿Eh? ¿Por qué? Algo me imagino pero, ¿saben qué? Ya he descartado que lo haga por mi salud.
Javier Blanco Urgoiti
portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia
