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12/11/2010
Qué supone una obra en un local de hostelería
Esos gastos que el ministerio no tiene en cuenta y que no se amortizan en un año ni en cinco (más bien en diez-quince). No voy a pecar yo de la misma soberbia que Trinidad Jiménez que sin saber de hostelería más que “Un café solo, por favor”, “¿Dónde están los baños?” y “¿Me dice que le debo?”, se ha atrevido a asegurar que los hosteleros no han hecho reformas para adaptarse a la ley del 2006 (cosa que ya sabemos que no es verdad) y que los pocos que han hecho una obra, ya han amortizado la inversión. Sabrá ella. Esperemos que Leire Pajín se esmere más a la hora de escuchar las aportaciones de los verdaderos profesionales del sector.
No voy a cometer yo el mismo error, porque yo no tengo ni idea de empresa hostelera, pero hete aquí que me he hecho un tour por España dando premios a hosteleros que se han adaptado a la ley, como bien saben los que han seguido este blog desde el principio. He dado un premio en cada comunidad autónoma a empresarios de hostelería que, algunos más, otros menos, han habilitado sus locales para que existan esos espacios separados.
Los costes de la obra van más allá de lo que se puede calcular con presupuestos, según los premiados. No es sólo levantar un muro de separación físico en una sala de un restaurante, porque eso trae consigo:
1.- Hacer una obra en el local supone un coste que se puede contar que suma no menos de 12.000 euros, dependiendo del sitio, sobre todo por el elevado precio de la ventilación independiente que la ley obliga a instalar.
2.- Durante el tiempo que dure la obra, parte del restaurante está parado.
3.- Con la separación ya en pie, el aforo del restaurante se reduce: el día que se llena, hay menos gente que antes de la obra.
4.- Si la separación no es de cristal, ha habido casos de restaurantes que han tenido que contratar otro camarero para atender la sala nueva.
5.- Al ser la parte separada del 30% sólo del local, cuando se llena el espacio para fumadores, muchos clientes que desean ir a ese restaurante optan por buscar otro.
Estos cinco puntos, son sólo un ejemplo de la dificultad que entraña, para estos empresarios, dar el servicio legal de espacio para fumadores en su local. Seguro que si usted, que lee estas líneas, es hostelero, se le ocurre algo más que yo no he tenido en cuenta, siéntase libre de decirlo y disculpe, pero yo no soy profesional de la hostelería ni pretendo pasar por serlo. No como la ministra Jiménez.
Javier Blanco Urgoiti
Portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia
