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08/01/2010
Tolerancia es
"Que hablen de uno, aunque sea mal”, decía la máxima mediática de un famoso personaje del corazón. Más en este asunto del tabaco, en el que tan difícil resulta que a uno le escuchen, porque se abre una oportunidad para ofrecer un punto de vista alternativo.
“Ha sido el caso del doctor Javi Alonso, colaborador del periódico vasco Deia, que en un artículo suyo, hacía referencia a la entrega del premio a Gure Kide llamándome sospechoso y desvergonzado y asegurando que este portavoz “nunca ha explicado a qué se refiere con tolerancia”. Nunca nadie me lo puso tan fácil y Deia, en un gesto que honra al periódico, aceptó publicar mi contestación:
Tolerancia es
Compruebo, tras su artículo “En este txoko se permite fumar”, publicado por su periódico el 4 de noviembre, que el doctor Javi Alonso necesita que le explique lo que es la tolerancia. Lo voy a hacer encantado, porque, además, nunca antes nadie me dejó tan fácil la didáctica sobre el verdadero significado de esa palabra tan mal empleada en tantas ocasiones: tolerancia, doctor, es aceptar que usted me llame sospechoso y desvergonzado como esa parte de su libertad que traspasa los límites de la mía.
Porque eso de que las libertades de unos acaban donde comienzan las de los demás no es más que una teoría pueril que no tiene nada que ver con la realidad. En la vida diaria, en la normal de las personas, los derechos y libertades de unos se solapan con los de los otros de tal manera que, sin tolerancia, es decir, sin esa parte de nuestro bienestar que cedemos para el bienestar de los demás (y viceversa), estaríamos todo el día en los tribunales.
Con gente como usted, por supuesto, la tolerancia no sirve para nada, porque usted quiere imponer su derecho, el suyo particular, sobre el de los demás haciendo de la tolerancia una virtud inútil, blandiendo verdades absolutas que sirven para usted, pero no para los demás. Usted confunde tolerancia con permisividad, pero no tienen nada que ver. Permisividad es decir “Hazlo, mientras no me moleste”; tolerancia es “Me molesta, pero hazlo”. Eso es tolerancia. Eso es lo que la absoluta mayoría de no fumadores ha practicado y practica aún en los bares, en los restaurantes y en los txokos, a pesar de las prédicas de los dictadores que auspician prohibiciones y recortes de libertad en defensa de débiles y oprimidos (que no les han llamado) con una verdad absoluta e indiscutible, tan machacada que produce ese efecto negación que usted resume tan bien, porque ese empeño por salvarnos la vida la convierte en una verdad sospechosa (sí, sospechosísima) de no ser tan verdad.
No es que el Club de Fumadores por la Tolerancia acepte la actitud del fumador que, a pesar de su protesta, fumó a su lado. En absoluto. Nosotros condenamos esa actitud irrespetuosa tanto como la intolerancia de aquella minoría que quiere imponer sus costumbres inmaculadas porque se cree que nunca molesta a los demás. Yo no entro en el tema de la salud del fumador pasivo, doctor, porque me basta con que sea una molestia para abstenerme de fumar. Esto son los derechos cívicos que yo defiendo: respeto, libertad y tolerancia. Con ellos, la gente adulta se entiende tan bien que no necesita ni prohibiciones ni verdades absolutas.
Javier Blanco Urgoiti,
portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia
