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26/01/2012
Últimas medidas de fomento del contrabando
A pesar de la ausencia de evidencias científicas y del rechazo mostrado por los 90.000 participantes en la Consulta Pública, la reforma de la Directiva Europea de Productos de Tabaco (TPD, en sus siglas inglesas) sigue adelante con otro de sus más flagrantes imposiciones: la cajetilla neutra o plana, es decir, un paquete de tabaco sin marcas, sin colores, sin emblemas… Sólo el nombre en negro sobre un fondo neutro, la advertencia sanitaria y el terrífico pictograma
Id pensando en la proeza titánica en que puede llegar a convertirse comprar tu marca de tabaco en un estanco de prosperar la idea que John Dalli, Comisario Europeo de Salud, tiene para el mercado de cigarrillos europeo y que expresa la reforma de la Directiva Europea de Productos de Tabaco (TPD): supresión de las máquinas de tabaco, prohibición de que en los estancos se pueda ver el tabaco y la cajetilla neutra.
Pero, ¿qué es la cajetilla neutra y en qué te afecta a ti?
La cajetilla neutra o plana es la obligación de vender los cigarrillos en un paquete sin colores, sin marcas, sin emblemas de ningún tipo que puedan diferenciar tu marca de su competencia. Sólo el fondo neutro, color ceniza o blanco, el nombre de la marca en negro con una tipografía igual para todos, la advertencia sanitaria por delante y el pictograma ocupando el 80% del envés.
Ahora ponte en situación. Entras al estanco y pides una lata de los cigarritos de vainilla de la marca no muy conocida que a ti te gustan, pero los quieres con filtro y largos. ¡El estanquero tiene que buscarlos entre 2.500 referencias!
La imposición de la cajetilla neutra por parte de la UE, además, amputa la capacidad de elegir del consumidor, que ya no va a poder distinguir su marca de otras, pero vulnera también los derechos de propiedad industrial de las marcas y supone otro varapalo más al estanquero.
Los primeros países que ya han dado pasos en esta dirección son Canadá, Reino Unido y Australia (en este último país ya se aprobó), y los han dado basándose en un principio al que le falta la solidez de un estudio riguroso que demuestre que es así: que la cajetilla neutra conseguirá que la gente deje de fumar.
No existe evidencia alguna de que un solo fumador vaya a dejar los cigarrillos porque la cajetilla carezca de marca, colores o emblemas. Es más, no existe ningún estudio revelador de que los pictogramas y advertencias sanitarias que ya son obligatorias hayan conseguido convencer a un solo fumador para que abandone el tabaco y, sin embargo, John Dalli está dispuesto a aprobar la cajetilla neutra.
Fomento del contrabando
Pensar que la cajetilla plana que quiere imponer la TPD va a conseguir que un porcentaje de fumadores abandonen los cigarrillos es no tener memoria: es algo que no ha conseguido ni siquiera la colección de terrores que se imprimen hoy en los paquetes, al menos no de forma lo suficientemente significativa ni relevante como para poder atribuirle alguna efectividad. De lo que no hay duda es de que la cajetilla neutra va a darle un importante espaldarazo al contrabando y, sobre todo, al tabaco falsificado, con todo lo que esto significa.
La introducción del paquete neutro parece una medida pensada, precisamente, para facilitar el trabajo a los falsificadores de tabaco y para darle impulso al comercio ilícito. Por un lado, los falsificadores van a tener mucho más fácil su trabajo. Hoy ya hacen auténticas virguerías, a pesar de los esfuerzos de las compañías por hacer sus cajetillas infalsificables. Cuando todos paquetes sean iguales, con mucho menos esfuerzo los falsificadores ya van a poder poner en el mercado negro cualquier marca.
Y no sólo eso. Si la marca tiene algún poder no es el de captar nuevos consumidores, sino el de arrebatar fumadores a las marcas de la competencia. Con la introducción del paquete plano, esta arma se pone en exclusiva en manos de los contrabandistas, que son los únicos que van a poder comercializar cajetillas con marca, colores y emblemas.
Si el tabaco ilegal encuentra nuevos argumentos, se desprotege al consumidor empujándolo hacia unos cigarrillos que no están sometidos al control de los Estados y que provocan pérdidas de ingresos al propio Estado. Se calcula que los contrabandistas y falsificadores de tabaco provocan una pérdida de impuestos por un valor superior a los 30.000 millones de euros.
Esto es lo que viene... El año que viene, si todo marcha como quiere Dalli, estará aprobada la directiva. En 2014, a más tardar, incorporada a los ordenamientos jurídicos nacionales.
Javier Blanco Urgoiti +D, portavoz de Fumadores por la Tolerancia
