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02/06/2010
Un día mundial con tabaco
Mucha gente se sorprende cuando le digo que el Club de Fumadores por la Tolerancia está a favor de que exista un Día Mundial sin Tabaco siempre que sirva para informar verazmente a la gente sobre los perjuicios de fumar y que no sea de obligado cumplimiento. Y si, además, es útil para que una persona que quiere dejar de fumar, arranque ese preciso día y lo consiga, mejor. No por ser el Día Mundial sin Tabaco voy a salir enfadado de casa. Al contrario. Todo lo que sea información veraz para el consumidor es bienvenido.
Incluso estaría dispuesto a participar en algún acto oficial del Ministerio, ¿por qué no? No va a pasar porque las sociedades médico-farmacéuticas y el Ministerio están empeñados en pasarnos su rodillo mediático y aplastarnos como el mosquito que somos. Ayer mismo, en la Cadena Ser, dedicaron un buen rato del programa local de Madrid a la prohibición total de fumar en hostelería y allí estaban todos los que están a favor, incluido algún empresario de hostelería (que también los hay, por supuesto… Pocos, pero los hay). Creo yo que para hacer un programa sobre este tema, y para parecer imparcial, lo mínimo es invitar a una voz autorizada que pueda defender la postura contraria. Pues no.
Al hilo del Día Mundial sin Tabaco, he tenido una ocurrencia que es una tontería, como todas las mías, pero que la comparto con ustedes, para quien quiera escucharlo y aportar ideas. Si se consuma el atentado contra la libertad individual que supone la prohibición total de fumar en hostelería, y parece que la fecha elegida es el 1 de enero de 2011, deberíamos instaurar un Día Mundial CON Tabaco.
¿Por qué? Fácil: para que todo el mundo, en este país, pudiera sentir un poco de empatía con la situación en la que vamos a quedar 11 millones de adultos.
Consistiría en que, un día al año, a ser posible en invierno (el 31 de enero, por ejemplo), todo el mundo saliera de su puesto de trabajo diez minutos a la calle cada dos horas, por solidaridad. Ni siquiera para fumar, aunque los no fumadores podrían bajar con, por ejemplo, un matasuegras. Si estuviera nevando, mucho mejor. Muchos se darían cuenta de que las políticas sanitarias no buscan defender el derecho del no fumador, que para eso, con espacios habilitados en los centros de trabajo sólo para fumadores, el problema habría quedado resuelto. Verían que lo que busca esa política es que los fumadores pasen frío (de ahí que quieran también acabar con el cafecito de las once prohibiendo fumar en el bar de debajo de la oficina), que no tengan ganas de salir porque el jefe pone cada vez peor cara, alimentada por informaciones vertidas a los periódicos de “estudios”, ficticios e interesados, que “demuestran” que dejar salir a la gente a fumar a la calle ocasiona pérdidas millonarias. Verían que la única intención de esa ley es obligar a la gente a dejar de fumar, es decir, coartar la libertad o, mejor dicho, promocionar la venta de productos farmacéuticos sustitutivos para consumo, sin dejar de fumar, en aquellos espacios cada vez mayores en que fumar no es posible por ley.
Sería un día en que todos los postulantes a un puesto de trabajo tuvieran que contestar que sí son fumadores cuando en las entrevistas laborales se hace esa pregunta (y resta puntos). O mentir y plantearse la manera de ocultar la mentira, si somos seleccionados.
Un día en que los no fumadores, los solidarios, que son la mayoría, podrían probar en sus carnes la sensación de estar “fumando” (o soplando por el matasuegras) en una de las peceras de la T4 de Barajas, para que noten la sensación de sentirse juzgados por el resto de viajeros “puros”. Que se les escape la media sonrisa cuando la megafonía del aeropuerto dice eso de “Para respetar los derechos de todos”.
Un Día Mundial Con Tabaco en que todo el mundo tuviera que abandonar la sobremesa, ese placer tan español, para echarse un pitillo en la puerta del restaurante (o soplar el matasuegras). Que nieve ese día ¡por favor!
Casi podrían sentir el hostigamiento al que somos sometidos los fumadores, la mirada censora de los demás, la presión de las autoridades sanitarias que no buscan defender el derecho del no fumador, aunque, por desgracia, ningún no fumador sabrá lo que es tener que soportar que, por el artículo 33, secuestren tu voluntad y tu libertad de fumar, sin que eso proteja el derecho de ningún no fumador, no habilitando un vagón para fumadores en un trayecto de tren Madrid-La Coruña de siete horas.
Esto último no lo van a poder sentir y es una lástima. No se me ocurre la manera de compartir con ellos la sensación. Aunque, por dar ideas a Novartis y a Pfizer, a lo mejor ese día podían llegar a un acuerdo con Iberia y con Renfe para que regalaran chicles de nicotina a los fumadores para pasar el trago. Mira, ¡qué promoción más buena! Así podrían comunicar lo que realmente desean: los chicles de nicotina no sirven para dejar de fumar, sino para pasar esas horillas, cada vez más largas, en las que fumar no es posible por ley.
Sería un día en que los bares, pubs y discotecas se quedaran totalmente vacíos porque la fiesta sería en la calle… Bueno, esto no hace falta que lo propongamos, porque es lo que va a pasar de todas maneras. El “cigarrón” va a estar al cabo de la calle 365 días al año. La gente se va a acumular en las puertas de los locales nocturnos, fumando, bebiendo, haciendo ruido, molestando a los vecinos. Va a ser estupendo. Al Ministerio esto le importa tres narices, pero ¿y a las asociaciones de vecinos? ¿Y a las juntas de distrito? ¿Y a los ayuntamientos?
Es un esquema de idea, pero creo que podríamos darle forma entre todos e instaurarlo. 31 de enero: Día Mundial Con Tabaco y Matasuegras. El lema que propongo para la primera edición sería: “Abrígate que hace frío” o “Ni pitillo ni café: un doble hito sanitario conseguido por tu Ministerio” o, si conseguimos algún patrocinio, “Tómate un chicle y sigue currando”.
Javier Blanco Urgoiti, portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia
