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28/12/2009
¿Un pitillo, señoría?
Debate sobre el último consejo europeo. Desde el estrado del Congreso de los Diputados, Mariano Rajoy dispara contra el Gobierno su irónico discurso y caldea el ambiente de las tribunas. Aplausos, abucheos... Son las diez de la mañana y en Madrid hace un frío que pela, de los que se dicen 'siberiano'.
Fuera, abre el fuego Juan Barranco. El ex alcalde de Madrid tantea la chaqueta, saca el mechero y se enciende un ducados (sí, un ducados, el mítico 'winston agrario' que aún conserva su puñado de fieles, ya veteranos). Barranco le pega una calada, inspira por la nariz y exhala contra la nevada una nube enorme y blanca de humo y vapor. El termómetro marca dos bajo cero, pero el vicio de los diputados funde el hielo de la pereza: los mismos dedos que pulsarán en otoño del 2010 el botón de la reforma de la Ley Antitabaco sujetan ahora un pitillo. Los mismos que borrarán a los fumadores de bares y restaurantes.
«Aquí nos juntamos todos». El del PSOE fuma con el del PP, el del PP con el nacionalista. «Entre nosotros no hay ideologías. Estamos unidos por la nicotina», sentencia entre risas Barranco, que dejará de fumar antes de que se lo prohíban: «Porque me sienta fatal que me prohíban cosas». Están ustedes en el Patio de Los Leones, con su suelo de granito, sus garitas y su trasiego de policías, parlamentarios y periodistas. Es uno de los dos rincones en el que sus señorías pueden echar un cigarro desde que entrase en vigor la Ley Antitabaco del 2006 (la que limpió de humo los recintos públicos y los bares de más de 100 metros cuadrados). El otro es la azotea de una de las cafeterías.
Ver noticia en Diario La Rioja: http://www.larioja.com/20091223/sociedad/pitillo-senoria-20091223.html
