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28/12/2009
Un poco de proselitismo
Hace unas semanas, en Radio Nou, tuve la oportunidad de hacer un poco de proselitismo del Club de Fumadores por la Tolerancia y, por supuesto, de su grupo de Facebook que empezó como un tiro, pero que ahora, desde hace unas cuantas semanas, se ha quedado un poco estancado.
Yo no quiero dar el coñazo a nadie, perdón por la expresión; me niego a andar molestando a los miembros del Club y a los que os habéis unido a este grupo de Facebook con la filosofía de respeto y tolerancia, buena educación, cortesía, libertad, derecho a decidir y todo este potente argumentario, contra el que es tan difícil debatir (por eso, tal vez por eso, algunos médicos prefieren no debatir con nosotros en los medios).
Sí os pido que le deis un empujón de vez en cuando al grupo de Facebook del Club de Fumadores por la Tolerancia. Que invitéis a amigos vuestros que sepáis, no que son fumadores, si no que puedan estar de acuerdo con esta filosofía. Que hagáis un poco de proselitismo, vaya.
En Radio Nou, la periodista, aparte de preguntarme mi opinión sobre la sentencia del Supremo que ha rechazado la demanda contra Altadis de la familia de un hombre que murió de cáncer de pulmón, que si quieren se la diré (creo que se la voy a decir de todas formas), me lanzó la batería de preguntas de siempre, que yo agradezco mucho, porque nos viene muy bien.
¿Qué es el Club? ¿Desde cuándo funciona? ¿Cuál son sus objetivos? ¿Quién lo conforma? Lo contestaré ahora mismo, de nuevo, de un tirón:
El Club de Fumadores por la Tolerancia es una entidad sin ánimo de lucro que está formado por casi 100.000 personas, fumadores y NO FUMADORES, que entienden que entre fumar y no fumar la libertad debe ser recíproca y que sólo la buena educación, la cortesía, el entendimiento, el respeto y la tolerancia son suficientes, sin que medien prohibiciones, para que la convivencia entre ambos colectivos sea armónica.
Es decir: yo fumo poco si no te molesta y, si te molesta, me abstengo de fumar. Es sencillo. Es como ha funcionado siempre.
La periodista, sorprendida y, probablemente, incrédula, me preguntó si es cierto que hay socios del Club que no fuman.
Por supuesto. Muchos. Y ex fumadores. Vamos a salirnos del tópico, del estereotipo facilón que conviene a algunos y distorsiona la realidad, hasta el punto de que las leyes que se aprueban no responden, realmente, a las demandas de los ciudadanos. El mundo no se dividen en blancos y negros. El crisol de actitudes respecto al tabaco va desde el porcentaje mínimo de fumadores recalcitrantes y maleducados hasta el porcentaje mínimo de radicales antitabaco (muy ruidosos, eso sí, pero minoritarísimos), pasando por unas actitudes que, al final, confluyen en algo que sí es mayoritario y que el Club ha podido comprobar a través de sus Encuestas Tolerancia y Cortesía: que la separación de espacios respeta siempre y en toda circunstancias los derechos de todos.
Lo de la sentencia, lo contaré otro día.
Javier Blanco Urgoiti,
portavoz
