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16/06/2010
Una ayudita para la tolerancia de los vecinos
El Club de Fumadores por la Tolerancia vuelve a estar en campaña, esta vez en las calles de los barrios de marcha de las principales ciudades. Con la prohibición total, muchos miles de fumadores van a verse obligados a fumar en la calle, en la puerta de los locales, generando un problema de ruidos y molestias a los vecinos que nosotros hemos bautizado el “cigarrón”. Para amortiguar su efecto, estamos regalando a los vecinos tapones para los oídos, una ayudita para la tolerancia al ruido, y a la falta de descanso, que les espera.
A la ministra de Sanidad el efecto “cigarrón” no le importa. No le ha temblado la boca para retorcer la realidad en este debate sobre la prohibición total de fumar, no ha mostrado ninguna atención a la hostelería, que es el 7% del PIB de este país, cuando le han dicho que esta ley les va a hundir y tampoco le afecta que 100.000 personas se vayan a quedar sin trabajo, así que, con más razón, le es totalmente indistinto si los vecinos de estos barrios que se va a ver afectados por el “cigarrón” duermen mejor o peor. Lo que, por cierto, es salud.
El Club de Fumadores por la Tolerancia, sin embargo, quiere llamar la atención sobre este nuevo fenómeno que se va a crear a raíz de la prohibición total de fumar en hostelería que el Ministerio trata de imponer. Tiene una lógica aplastante: un local en un barrio residencial, como El Porvenir de Sevilla, con una capacidad para 1000 personas prohíbe totalmente fumar en su interior, porque le obliga la ley. No vale con que habilite un espacio para fumadores, porque, aunque con eso se respetara el derecho de todos los no fumadores, los 300 fumadores que hay en el interior tienen que salirse a la calle (y los que no fuman que salen a hacer compañía).
Este nuevo fenómeno, el “cigarrón”, de fumadores acumulados en las puertas de los locales le sigue una ristra de malos efectos, no sólo los ruidos nocturnos y quién sabe si no algún altercado y las molestias a los vecinos, también el perjuicio económico para los locales y el fomento de la venta ilegal de alcohol, sin licencia, de los llamados “lateros”. Es un problema delicado, en germen, que va a tener su eclosión a partir de la entrada en vigor de la prohibición. Los que quieren verlo así, porque es su condición, me acusan de “amenazar” con que vamos a montar ruido, pero el Club de Fumadores por la Tolerancia siempre es partidario de la buena educación y del respeto y no “amenaza”, advierte de que el cigarrón va a acontecer de forma totalmente espontánea, porque es lógico pensar que si no puedes fumar dentro, salgas fuera.
Es más, para amortiguar el efecto del “cigarrón” entre los vecinos de estos barrios, que desde luego, fumarán o no, estarán más o menos de acuerdo con la prohibición, pero no tienen la culpa de la forma que tiene de legislar el Ministerio de Sanidad, hemos estado este mes regalando tapones para los oídos en La Latina (Madrid), El Porvenir (Sevilla) y el Born (Barcelona), en colaboración son las asociaciones de vecinos que sí ven, al igual que nosotros, que este problema se le viene encima.
Algo tendrán que decir los ayuntamientos, entonces, de la ley antitabaco, porque del Ministerio de Sanidad, de sus asesores y de sus métodos antidemocráticos sólo podemos esperar más prohibición (o que llamen a los grises, como se hacía antes).
Javier Blanco Urgoiti, portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia
