Una persona puede decidir ir a fumar a una zona de fumadores o de no fumadores. Pero que pasa con aquel camarero que no es fumador (ni aunque lo fuera) que trabaja en un bar de fumadores y está por lo tanto obligado a tragarse el humo de todos los clientes.
Así es como pensáis los fumadores: mientras yo sea feliz con mi cigarro, lo demás no importa.
Si hubieseis defendido vuestro derecho a fumar pero a la misma vez hubieseis respetado que los demás no quieran tragarse vuestro humo, hubiesen ido mejor las cosas. Pero la gente solo aprende a palos.
Habéis oído hablar de Heather Crowe?
Comentarios
elida
19/01/2011
cuando empiezen a echr a camareros a la callle y a repartidores de hosteleria a ver quien les ayuda dandoles de coer zapatero y leire seguro que no y cuando la gente no salga a los bares tampoco msaldra tanto a las tiendas ni al cine y no se movera el dinero que dios nos ampare.ah y yo no fumo pero este no es es el momento, y todos sabemos que es asi,con la ley antitabaco la gente sale menos y hasta los taxistas lo notan seamos realistas.
Rubén
09/06/2010
Efectivamente; hay que pensar en los camareros, pero en todos. Un alto porcentaje (rectifico; altísimo porcentaje) de camareros/trabajadores de la hostelería son los propietarios de su negocio. ¿Por qué hay que impedirles que no puedan elegir que en bar se pueda fumar? Lo ideal es regular la situación para que los trabajadores por cuenta ajena no se vean afectados; pero que al mismo tiempo, los que lo sean por cuenta propia y en exclusividad, tampoco se vean despojados de sus derechos por el capricho de una señora. Por cierto, Borja; infórmate bien porque, según he podido leer desde hace meses en esta plataforma, nadie trata de imponer el humo a nadie, respetando el derecho a su espacio libre de humos de cualquier otra persona (sea o no fumadora).