Es curioso. A veces creo que la enfermedad más extendida en España es el Síndrome de Korsakoff, el mal de la memoria reciente: uno recuerda lo que ha hecho hace diez años pero no los que dijo hace diez minutos.
Normalmente me expreso con bastante corrección. Cometo errores, por supuesto, porque por desgracia no soy Borges (ya me gustaría), pero al pan suelo llamarle pan y el vino, vino. Aprendí en la radio que la mejor forma de no liarse es escribir sujeto, verbo y predicado. Pero a veces me es imposible esquivar mi tendencia a la digresión, a la glosa y al comentario intercalado, lo que quizá sea la causa de que algunos, los mismos siempre, no comprendan lo que quiero decir.
Fernando Garrido - Crítico hostelero de El País.
"Yo no soy fumador, pero he sido fumador, fumador empedernido y no soy nada fumador y detesto el humo, de hecho. Pero también detesto todo lo que sean prohibiciones y todo lo que sea hacer la vida de los demás como un obstáculo constante por expresar su creatividad, su voluntad. Así es que yo lo creo es que esta batalla se dilucida de la mejor manera, que es mediante la educación. educar a la gente para no echar humo a alguien que detesta el humo y educar también al que no soporta el humo para comprender que todo el mundo tiene derecho para hacer de la vida lo que le venga en gana mientras no cause un peligro público ni moleste en excesivamente a los demás; y digo 'excesivamente' porque todos nos molestamos bastante y si anduviéramos con prohibiciones para todo, seguramente no quedaba ningún bicho viviente que es lo que quería Hitler y sus adláteres. Por lo tanto yo pertenezco a una sociedad libre, reivindico la libertad en todos sus extremos, hago una apología de la libertad y me revienta que el Gobierno actual sea tan poco tolerante con la libertad. Me parece que, como seres humanos, educados, debemos exigir un espacio de máxima libertad para que nuestra creatividad fluya por el aire que es libre y no tiene fronteras"
El prohibir fumar va a ser negativoDeberían dar libertad a los bares para que decidan si quieren ser de fumadores o de no fumadores. No se deben imponer las cosas.
El Club de Fumadores por la Tolerancia es una entidad privada sin ánimo de lucro. Esta constituido por fumadores y no fumadores que creen en la tolerancia como elemento de convivencia. No pretende conseguir que la gente fume más o incrementar el número de fumadores, quiere que no se limiten las libertades individuales de hacerlo.